11+1 consejos para ser más productivo trabajando desde casa

Desde hace años trabajo desde casa, y puedo decirte que, sobre todo al principio, era un auténtico desastre. Por eso, te entiendo perfectamente si te has preguntado alguna vez cómo ser más productivo trabajando desde casa. En este post, quiero darte algunos consejos que te servirán para aumentar tu productividad en casa y dejar de perder tanto tiempo.

Trabajar desde casa no es tan fácil por esto

Por todos lados, se habla de trabajar desde casa como si fuese el mayor descubrimiento del Siglo XXI. Y, de hecho, una servidora te puede decir que no lo cambia por nada. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, y trabajar desde casa también tiene sus puntos adversos.

Exige disciplina y concentración

El primero de los puntos negativos más difíciles que tiene trabajar desde casa es el hecho de que requiere de disciplina. Si no eres una persona disciplinada, te resultará muy difícil hacer lo que debes hacer en el momento en que debes hacerlo. Levantarte temprano, sentarte delante del ordenador y no distraerte con nada puede ser difícil si trabajas en tu casa y no te has entrenado para tener disciplina y concentrarte.

En caso de que seas freelance o autónomo, este punto se vuelve más importante todavía. Aunque ser tu propio jefe y tener tus propios horarios es una maravilla, también conlleva algo que es complicado de ver desde fuera: necesitas exigirte a ti mismo lo que te exigiría tu jefe, si lo tuvieras.

El lado bueno es que, tanto la disciplina como la capacidad de concentración, se pueden entrenar. ¡Qué bien! ¿No? No es fácil, pero conforme pase el tiempo y vayas aplicando los trucos que te voy a dar en este post, te resultará mucho más sencillo. Además, no cabe duda de que merece la pena.

Tienes más distracciones

Evidentemente, cuando estás en una oficina dedicada únicamente al trabajo, te resulta más fácil concentrarte en tus tareas. Sin embargo, en casa siempre hay más distracciones. Tienes que poner una lavadora, tocan al timbre, te llaman por teléfono, decides parar para hacer pis 200 veces en 8 horas, te haces un café, luego otro y otro, si tienes hijos o familiares que vivan contigo te interrumpen constantemente,…

Hay un sinfín de distracciones que puedes tener por trabajar en casa. Además, el hecho de que no haya un ente externo que te pegue el culo a la silla, hace más fácil que te levantes constantemente para nimiedades.

Una vez más, por suerte, eliminar las distracciones también es posible siguiendo los consejos que te voy a dar en unos momentos. Así que, aunque pueda parecer algo complicado, las distracciones son un obstáculo relativamente sencillo de superar.

No controlas tanto el tiempo

Si trabajas donde vives, no controlas tanto el tiempo. No tienes una hora de entrada y una de salida que te limita el tiempo que dedicas al trabajo. Por eso, y debido a la Ley de Parkinson, puedes eternizarte con una tarea.

La falta de control sobre el tiempo que dedicas al trabajo también puede hacer que pienses que llevas 10 horas dedicándote a trabajar de forma efectiva, cuando en realidad llevas 3; y el resto del tiempo te lo has pasado dando paseos (y haciendo café).

Presta atención a los consejos que verás a continuación porque también te hablaré de cómo solucionar este problemilla que puedes tener con el uso del tiempo. ¡Todo en esta vida tiene solución!

El trabajo te puede absorber

Hasta ahora, solo he hablado de las dificultades que tiene trabajar desde casa en el sentido de la poca productividad. Sin embargo, esa no es toda la dificultad. De hecho, muchas personas sufren el efecto contrario: el trabajo las absorbe y no son capaces de hacer otra cosa, desde que se levantan hasta que se acuestan.

Todo en esta vida requiere de un equilibrio. Por eso, si trabajas desde casa también necesitas adquirir ese equilibrio. El hecho de vivir en tu oficina no significa que tengas que pasarte las 24 horas del día trabajando. Además, no es saludable. Ojo con esto.

Ahora que ya te he hablado un poco de esa parte menos positiva de trabajar desde casa, vamos a ir al grano: cómo ser más productivo trabajando desde casa.

11+1 tips para ser más productivo trabajando desde casa

Ser más productivo trabajando desde casa es más fácil de lo que puede parecer en un principio. En primer lugar, no te preocupes demasiado por todas las “cosas negativas” que te he mencionado en el punto anterior, porque, como te he dicho, son fácilmente asumibles si sigues los consejos y trucos que te voy a dar a partir de ahora.

Según mi experiencia, hay algunas técnicas y trucos que funcionan para trabajar de forma efectiva desde casa y no perder el tiempo; o al menos, no perder tanto tiempo. Espero que estos consejos y trucos te funcionen a ti, igual que me han funcionado a mí. También, te invito a comentar abajo si hay algún punto que te haya funcionado mejor que otro; o si conoces otras formas de hacer trabajo efectivo desde casa. ¡No te cortes con los comentarios!

Crea un espacio adecuado

Lo siento, pero si piensas que vas a poder ser realmente productivo trabajando desde casa con tu ordenador en la mesa de la cocina y tus familiares hablando alrededor, te equivocas. Lo primero que necesitas para trabajar desde casa es tener un lugar que utilices para ello.

No es necesario que tengas veinte metros cuadrados para hacer una oficina con toda la tecnología y las herramientas del mundo a tu disposición. Basta con que dispongas de un lugar que sepas que es tu puesto de trabajo. Así, a tu cerebro le será más fácil interpretar que, si estás sentado ahí, es para concentrarte.

También, a tu familia le resultará mucho más sencillo dejarte trabajar si, a la hora de ponerte manos a la obra, estás en un sitio determinado. Créeme, aunque pienses que da igual, no es lo mismo trabajar en la mesa de la cocina que en tu escritorio.

Si eliges un lugar tranquilo, ordenado, silencioso y que te evoque buenas sensaciones, te será mucho más fácil trabajar. Tenlo en cuenta a la hora de preparar tu sitio.

Establece un horario claro y en tus horas productivas

Ser dueño de tu tiempo está genial, pero no serás dueño de nada si no organizas tu tiempo de forma inteligente. Por eso, una vez que sepas dónde vas a trabajar, lo siguiente es decidir cuándo vas a hacerlo.

Aunque seas de ese tipo de persona que no cree en que los horarios sean positivos, la realidad es que resulta imposible mucho más difícil ser productivo si no tienes un horario establecido. Por eso, te invito a elegir una franja horaria durante el día, que vas a dedicar única y exclusivamente a tu trabajo.

No es necesario que tu franja horaria sea desde las 8 hasta las 16 horas. Si eres, como yo, una de esas personas que consiguen concentrarse mucho mejor por la noche, puedes determinar que tu horario de trabajo sea más tarde. Esta es la parte positiva de trabajar desde casa y ser dueño de tu tiempo: puedes elegir en qué momento te gusta más trabajar.

Eso sí, sea cual sea la franja que elijas, cíñete a ella. No seas de esas personas que tienen un horario ficticio de 8 a 16, pero que trabajan un rato de 9 a 10 y luego vuelven a retomar sus tareas por la tarde a las 17. Esto no es establecer un horario de trabajo y no te ayudará en absoluto a evitar las distracciones.

Cuenta tu horario a tu familia

El punto anterior es importante, porque si estableces un horario de trabajo bien definido, a tu familia le resultará más fácil saber cuándo estás trabajando y no deben molestarte. Si vives con más personas, esto es fundamental.

Hazles saber en qué horarios estás trabajando y no deberían interrumpirte. Y, luego, cumple esos horarios. Si ven que todos los días de 9 a 15 estás ocupado, les harás mucho más fácil la tarea de ignorarte durante ese tiempo y dejarte trabajar. Pero esto no les será tan fácil si cada día eliges una franja horaria distinta, o si te ven a ti mismo distrayéndote, o haciendo la cama cuando deberías estar trabajando.

Vístete como si fueses a la oficina

Un truco que a mi marido y a mí nos ha funcionado muy bien cuando trabajamos en casa es cambiarnos de ropa. Trabajar en pijama es súper guay. Pero, lamentablemente, no pones la misma seriedad a una actividad que haces en pijama, que a una que haces vestido como si estuvieses en una oficina fuera de la calidez de tu hogar.

Cuando te dispongas a trabajar, quítate las pantuflas y dobla tu pijama. Tu cerebro, tu productividad, y también tu familia si no trabaja contigo, lo agradecerán: si tienes ropa de trabajo es porque estás trabajando.

Haz pausas programadas

El hecho de trabajar en casa y tener que ponerte un horario medianamente estricto para no perder el tiempo, no quiere decir que no puedas y debas hacer pausas. De hecho, es recomendable que te levantes de la silla, al menos, una vez cada hora.

A mí me gusta utilizar mis pausas para ir al baño, hacer café, o realizar tareas del hogar que requieran poco tiempo, como hacer la cama o fregar alguna taza que esté en el fregadero.

Pero no vale quedarte sentado en el escritorio cambiando de actividad o mirando las redes sociales; utiliza estas pausas para levantarte de la silla. Si tienes una terraza, sal a coger el sol diez minutos y, si es lo que quieres, mira las redes allí.

Despéjate y regresa al trabajo. Aunque parezca que esto puede desconcentrarte de lo que estabas haciendo, verás cómo te aporta energías renovadas. Además, el hecho de desconectar unos minutos, te puede hacer ver el problema que estás resolviendo desde otro punto de vista y encontrar la solución.

Eso sí, no prolongues eternamente tus pausas. Por cada hora de trabajo, te recomiendo que hagas una pausa de, aproximadamente, 10 minutos. Si te gusta, puedes utilizar la técnica Pomodoro.

Monitoriza tu tiempo de trabajo efectivo

Continuando con el tema del tiempo, es importante que sepas cuánto tiempo efectivo has dedicado al trabajo durante el día. Como te dije más arriba, es muy frecuente que empleemos 10 horas en estar sentados delante del ordenador pero que, realmente, hayamos trabajado 3 o 4.

Para evitar que esto te pase, monitoriza las horas que trabajas realmente. Algo que a mí me ha funcionado es poner el reloj del móvil a funcionar cuando empiezo a trabajar y pararlo cuando hago una pausa o termino. Anota el tiempo y repite el procedimiento cuando vuelvas a comenzar.

Aunque parezca engorroso, una vez que te acostumbres será muy fácil y te resultará más sencillo esforzarte para aumentar esa cantidad de horas de trabajo efectivo. No se trata de que compenses estando 11 horas delante del ordenador para trabajar 8. Se trata de que emplees 8 horas y que estas sean efectivas.

Teniendo el dato diario de tiempo efectivo, cada día podrás aumentarlo y saber en qué necesitas mejorar para seguir haciendo crecer tu productividad.

Respeta el cierre de tu empresa

Como freelance, o empleado que trabaja en casa con su propio horario, has establecido un tiempo en que vas a dedicarte a trabajar. Como te dije más arriba, es muy fácil que el trabajo te absorba y que, por estar constantemente en la oficina, no seas capaz de desconectar.

Por eso, lo más recomendable y saludable es que, en primer lugar, te emplees a fondo las horas que dedicas al trabajo y, en segundo lugar, sepas cerrar tu empresa a la hora en que termina tu horario.

Esto no significa que un día puntual no puedas hacer horas extra. Pero, si eres de esas personas que todos los días están dedicando 16 horas al trabajo, no solamente terminarás quemado como una pipa; sino que tu familia y tus relaciones también se resentirán.

Por eso, busca el equilibrio. Si has decidido que tu horario de trabajo será de 8 a 14, a no ser que se trate de una excepción, cumple ambas horas: tanto la de entrada a tu puesto de trabajo, como la de salida. Ambas son igual de importantes. No menosprecies tu hora de cierre.

Utiliza checklists

Otro punto que a mi esposo y a mí nos resulta muy práctico es el de hacer listas de tareas, o checklists. Si tienes muchos frentes a los que atender, hacer una lista de las tareas pendientes y ordenarlas por orden de prioridad será la mejor forma de organizarte.

En nuestro caso, llevamos años comprobando que somos un 90 % más efectivos y productivos cuando utilizamos una lista de tareas pendientes. El hecho de tener una hoja con cuadraditos y las tareas a su lado, hace que sea irrefrenable el deseo de tachar las tareas. Y, claro, para tacharlas, ¡antes hay que hacerlas!

Establece metas y plazos

Establecer las metas a las que quieres llegar es la única forma realmente probada de conseguir tus objetivos. Aunque parezca una tontería porque tú “ya sabes lo que tienes que hacer”, si no estableces metas y plazos, te resultará muchísimo más complicado alcanzar lo que quieres.

Además, debido a la Ley de Parkinson, tus tareas se dilatarán en el tiempo tanto como hayas definido. Si has decidido que una tarea te ocupará 30 minutos, puede que te retrases 5 y finalmente tardes 35 minutos. Si no estableces esa meta y ese plazo, puedes eternizar esa tarea y tardar horas en hacerla.

Eso fue algo que aprendí en mi época como camarera de pisos: una habitación se puede limpiar en 20 minutos o en 2 horas. Todo depende del tiempo que hayas decidido que vas a tardar en limpiarla.

Y el establecimiento de metas y plazos no solo se aplica a lo que harás durante el día. También te ayudará a alcanzar metas a medio y largo plazo. Si has decidido que tienes que tener X resultados en 6 meses, te resultará más fácil alcanzarlo que si, simplemente, dices: quiero alcanzar X resultado. ¡Tenlo en cuenta!

Deja el correo y el móvil a un lado

Aunque quieras echarle toda la culpa a tu familia, di la verdad: el móvil, sus mensajes y llamadas, y el correo electrónico son las dos cosas que más te distraen mientras trabajas en casa. A todos nos ha pasado, así que no te sientas del todo mal. Sobre todo, porque sintiéndote mal no lo vas a solucionar.

La solución parte de lo siguiente: establece un momento para mirar el email. Si quieres, establece que lo mirarás al comenzar la jornada y al terminarla. Si trabajas con el correo electrónico y forma parte de tus tareas, pero igualmente te roba tiempo, prueba a mirarlo únicamente cuando regreses de tus pausas programadas.

Una vez que lo hayas mirado, no te quedes en la parálisis del análisis de tus correos. Borra lo que tengas que borrar, responde los que tengas que responder, o toma nota en tu agenda para responderlos más tarde, y continúa con tus tareas.

Con el móvil, puedes hacer tres cuartos de lo mismo. Aunque, si quieres mi consejo, a no ser que sea una herramienta de trabajo para ti, ten el móvil lo más lejos posible de tu zona de trabajo. Siléncialo y diles a quienes podrían llamarte cuál es tu horario para trabajar. Así, evitarás al máximo las distracciones sin llegar al punto extremista, pero también más efectivo, de apagar el teléfono.

  • Piénsalo: ¿si tuvieses un jefe ajeno a ti y te viese mirando el móvil constantemente mientras estás en el trabajo, qué te diría? Y eso contando con que te dejase tener el móvil cerca durante tu horario laboral…

Al acabar, prepárate para el día siguiente

Algo que resulta muy práctico y que te evitará divagar varios minutos (o incluso horas) al iniciar la jornada es tener claro desde el día antes qué tendrás que hacer cuando comiences la jornada.

Esto no solamente te ayudará a organizarte mejor y a comenzar el trabajo siendo efectivo desde el primer momento. También, te ayudará a descansar mejor por la noche: si dedicas las noches a pensar en qué tienes que hacer al día siguiente, no dormirás igual de bien.

Por eso, deja preparada tu checklist para el día siguiente desde el final de tu jornada laboral. Tu productividad y tu paz mental lo agradecerán, te lo aseguro.

Consejo extra que a mí me ayuda: mantén tu casa recogida

Una de las cosas que más me molesta en la cabeza cuando me pongo a trabajar en casa es pensar que tengo la casa desordenada. No solamente se desordena la casa, también se desordena mi mente. Me resulta casi imposible concentrarme si el escritorio está lleno de cosas o sé que tengo un montón de loza que fregar.

Por eso, como tip extra, mi último (pero no menos importante) consejo es que mantengas tu casa en orden. Si quieres, puedes ver mi artículo sobre cómo mantener tu casa recogida y limpia. De esa forma, eso no te molestará mentalmente y podrás concentrar todas tus fuerzas en lo que realmente haces en ese momento: trabajar de forma productiva.

Y tú, ¿de qué manera buscas la productividad?

Estos han sido mis 11+1 consejos para que puedas ser productivo si trabajas en casa. Como has podido ver, no son consejos difíciles de entender, ni de seguir. Pero sí requerirán de un pequeño esfuerzo por tu parte, aportando el compromiso y la disciplina que requiere ser tu propio jefe.

Espero haberte ayudado con estos tips a ser una persona más productiva trabajando en casa. Si quieres, puedes compartir en los comentarios de qué maneras has aplicado estos consejos, o cuáles son los trucos que tú utilizas para ser más productivo trabajando desde casa. No tengas miedo de utilizar los comentarios y, si piensas que esta información le podría resultar útil a alguien que conoces, siéntete libre de compartirla.