¿Qué es el mangostán y por qué deberías conocerlo?

El mangostán es una fruta que es conocida mundialmente porque lleva milenios utilizándose en la medicina ayurveda para tratar diferentes afecciones. Las propiedades medicinales de esta fruta se han aprovechado durante mucho tiempo en estas culturas. Por eso, cabía esperar que igual que ha pasado con otras plantas medicinales, alguien de occidente la descubriera y nos diese a conocer sus beneficios. En este caso, ese “alguien” de occidente fue el empresario canadiense Joe Morton.

En este post voy a tratar varios aspectos relacionados con el mangostán, entre ellos, mi experiencia tomando mangostán. Pero, antes de empezar, quiero dejarte claro un punto: el mangostán es una fruta con unas propiedades maravillosas. Pero eso no significa que sea mágico ni milagroso. Todas las propiedades medicinales que tiene el mangostino, como lo conocen algunos, son avaladas por la ciencia que se esconde tras las xantonas (uno de los fitonutrientes más importantes que contiene la fruta).

El mangostán es una de las mejores maneras que conozco de cuidarme de forma natural. Por eso, en este post te voy a hablar de él en varios puntos:

Como siempre te digo, espero que este post te ayude a entender un poco mejor qué es esta fruta y que, si tienes cualquier duda o pregunta, la dejes en los comentarios. Estaré encantada de responder a todas las cuestiones que se planteen ahí. También, te invito a dejar en los comentarios tus experiencias con el mangostán si ya lo has probado. Comencemos con mi propia experiencia, ya que tengo mucho que contarte.

 

 

Mi experiencia con el zumo de mangostán

Yo conocí el zumo de mangostán, o jugo de mangostino, como se dice en algunos países, en el año 2014. En aquel entonces, aunque era muy joven y pensaba que estaba más sana que una rosa, tenía algunos problemas de salud. Tenía migrañas, dolores en las muñecas debido a la inflamación, y varias alergias (estacionales y a los ácaros). Pero la realidad es que estaba tan acostumbrada a todo ello que no me daba cuenta de la incomodidad de tener todos esos síntomas.

El motivo por el que te quiero dejar claro eso es porque quiero que sepas que mi pensamiento al comenzar a tomar el jugo no fue: voy a tomármelo para que me ayude a mejorar en este y este aspecto. Yo no sentía que tuviese ningún problema que hubiera que mejorar. Por lo tanto, según yo, no había una razón específica para tomarlo.

Mis dolores de cabeza eran normales, porque me habían dicho que tenía migrañas y que debía aprender a vivir con ello. Mis dolores en las muñecas también eran normales, porque yo trabajaba escribiendo y había abusado mucho del ordenador durante años. Los pies me picaban de forma insoportable de manera regular, pero era normal, porque había contraído una infección por hongos y usaba muchos zapatos cerrados. De vez en cuando, me dolía la regla, pero era normal, porque esa es la forma que tiene la regla de hacerte saber que está ahí.

Como puedes ver, yo estaba como una rosa. Pero, sin darme cuenta, estaba como una rosa pocha. A continuación, paso por paso, te voy a contar mi evolución con el zumo de mangostán. La marca de jugo de mangostino que yo probé y que recomiendo a quienes quieren conocer los beneficios del mangostán es Xango. En las preguntas frecuentes te contaré por qué esa, y no otra, es la mejor opción.

1 Conozco el zumo: “Mucho beneficio veo yo… ¡Seguro que es mentira todo!”

Un día, concretamente el 16 de junio del año 2014, me invitaron a asistir a una charla en la que se hablaría del zumo y la fruta. Yo, en ese entonces, sabía que existían plantas y frutas que tenían muchos beneficios, como el aloe vera o la moringa.

Sin embargo, durante la charla, el señor que la impartía dijo tantos beneficios del mangostán que me volví un poco escéptica. Hablaba de propiedades antiinflamatorias, antioxidantes, antifúngicas,… y anti-tantascosas que me resultaba difícil creer que todas fuesen ciertas.

Realmente, pensaba: si esto es cierto, es una maravilla. Pero también pensaba que sería uno de esos “productos milagrosos que prometen quitarte todos los males desde el primer sorbo” pero que luego, en realidad, no hacen nada. Ya sabrás la cantidad de cosas que hay en venta y que prometen mucho pero luego no hacen tanto como dicen; o directamente no hacen nada. Así que, en realidad, una parte de mí quería creerlo pero la otra seguía siendo escéptica.

Sin embargo, como eran tantas las cosas que decía ese señor que el jugo hacía, quise probar el jugo de mangostán en mi propio cuerpo. Porque estaba segura de que, aunque yo estaba sana, me podría dar más energía ya que eso sí era algo de lo que me había dado cuenta: siempre estaba agotada y eso, en una chica de 22 años, “no era normal”.

 2 Pruebo el zumo: “¡Bueno, al lo menos está rico!”

Todavía escéptica hacia tanto beneficio, lo probé. Y, como es lógico, al primer sorbo no me convertí en Popeye ni en la Mujer Maravilla. Tampoco me volví inmortal. No me salieron alas, y tampoco empecé a tener rayos X. Seguía sintiéndome exactamente igual que antes de probarlo. Pero algo sí pensé: ¡qué rico está!

Antes de que me llegase el pedido, ya me habían avisado de cómo se tomaba: en chupitos de 20 mililitros, uno con cada comida. De esa forma, haría sus efectos sin que la botella se acabase en dos días. Esto probablemente fue lo más difícil, porque el zumo estaba tan rico que me costaba no bebérmelo a buches directamente de la botella. (De hecho, hoy en día sigue siendo esto lo que más me cuesta).

Así que, como te he dicho, probé el jugo de mangostán y me gustó el sabor. Y durante unos meses lo tomé religiosamente, sin pararme a pensar en los efectos que podía estar teniendo en mi organismo. Como te mencioné, yo pensaba que estaba como una puncha, fresca como una rosa en todos los sentidos, excepto en el del agotamiento. Hasta que un día…

3 Pasan los meses: “Espera… ¡que no me duele!”

Pasaron los meses y, un día, me puse a pensar: “espera, Bea… ¿cuánto tiempo hace que no te duele la cabeza?”. La realidad era que ni la cabeza ni las muñecas me dolían desde hacía meses. Tampoco me daban dolores de regla y la verdad era que me sentía bastante más activa de lo que solía ser. “Casualmente” estos cambios coincidían (de manera aproximada) con unas semanas después de empezar a tomar el zumo.

Además, se atenuó hasta casi desaparecer la infección por hongos que tenía en los pies y los picores habían desaparecido completamente. Seguro que esto también era casualidad… La alergia y el asma de mi marido (que, en ese entonces, todavía era mi novio) desaparecieron también. Él se pasaba los días tosiendo y había dejado de hacerlo.

La realidad es que, aunque el primer día no me volví Popeye ni la Mujer Maravilla, poco a poco y sin que casi me diera cuenta, había empezado a sentirme mejor en todos los sentidos. ¡Guau! ¡Qué maravilla de fruta! ¡Estos tailandeses sí que saben!

4 No puedo parar de recomendarlo y jamás dejaré de tomarlo

Ahora me decido a hacer este post porque, después de más de cinco años tomando el zumo, la realidad honesta y abiertamente es que no quiero dejar de tomarlo por nada del mundo. En alguna época en que he parado de consumirlo, pasado un tiempo, han vuelto Miss Migraña, Mister Hongo, Señora Dolores Menstruales y Señor Síndrome del Túnel Carpiano. Y te puedo asegurar que no son compañías que desee tener, en absoluto.

Por eso, desde hace mucho tiempo, recomiendo este zumo a todas las personas que conozco y que quieren sentirse mejor. Quizá si tú lo tomas no tengas tantos beneficios como los que yo he notado, o puede que los tengas desde la primera semana y sean súper evidentes. No lo puedo saber y la única forma de que lo sepamos es que lo pruebes en ti, como yo hice conmigo.

Testimonios de otras personas

Durante estos cinco años he acumulado tantos testimonios de tantas personas que lo han probado que, si tuviese que contártelos todos, me quedaría sola hablando y te irías a dormir.

Te contaré solo algunas de las cosas en las que he visto que mejoraban las personas de mi alrededor después de tomar el jugo de mangostán: migrañas, alergias, asma, hipertensión, diabetes, colon irritable, colitis ulcerosa, endometriosis, hongos, defensas bajas, hernia de hiato, gastritis, quemaduras, cicatrices, psoriasis, dermatitis… son tantos los testimonios que he visto y oído que, como te he dicho, me quedaría sola hablando de ellos.

Incluso, he recibido testimonios de primera mano de personas que se estaban sometiendo a quimioterapia y que, debido al tratamiento, tenían unos efectos secundarios terribles, como vómitos y falta de fuerza. Muchas de esas personas me han dicho que, después de tomar el zumo, se han sentido mucho mejor y han podido seguir el tratamiento con más fuerza y haciendo una vida normal.

¿Por qué puede ser tan positivo tomar mangostán?

Como te he dicho, el mangostán no es una fruta mágica. Tampoco es una fruta milagrosa que te quite todos los males al primer bocado. Esto es algo que quiero que tengas claro, así como también que no en todas las personas tiene el mismo efecto. Algunas personas notan un cambio drástico en su salud desde el primer momento y otras necesitan meses para notar algún cambio.

Pero, no en vano, las personas en la cultura ayurveda llevan tantos años utilizando esta fruta como una planta medicinal y para fines terapéuticos de diversas índoles. Ellos no conocían el nombre científico del fitonutriente que proporcionaba todos esos beneficios, pero lo usaban porque era bueno.

Actualmente, en occidente, ya sabemos que los fitonutrientes que hacen que esta fruta sea tan especial son llamados “xantonas”. Estos fitonutrientes, de los cuales el mangostán está repleto, tiene, según la Pubmed, una gran cantidad de beneficios probados en diferentes especies. Tienen propiedades antiinflamatorias, antioxidantes, antifúngicas, antitumorales, antibacterianas, antivirales, y muchas otras.

Cada tipo de xantona tiene sus propias propiedades, por lo que no te voy a explicar una por una cuáles son. Pero si hay algo que está claro es que el mangostán no es un remedio de curandero; es ciencia. Del mismo modo que no cabe duda de que el aloe sea bueno para muchas cosas, o de que la zanahoria sea positiva para la piel, tampoco se puede negar que el mangostán tenga grandes propiedades. Quizá por eso haya sido metido dentro del grupo de los súper alimentos.

Además de las xantonas, el mangostán tiene otros nutrientes y minerales, como los taninos o diferentes vitaminas. Estos nutrientes también tienen muchos beneficios, pero como las xantonas son lo principal, solamente te hablo de ellas. Si no, esto sería un artículo científico y no es mi intención.

En definitiva, las propiedades científicas del mangostán son muchas. No es un milagro. El único milagro es la capacidad que tiene nuestro cuerpo para sanarse cuando cuenta con los nutrientes necesarios. Por eso, tomar un complemento nutricional como el zumo de mangostán puede llegar a resultar tan beneficioso para algunas personas.

 

 

Preguntas frecuentes sobre el mangostán

Para terminar este post, quiero responderte de antemano a algunas de las preguntas más frecuentes que se suelen plantear sobre esta fruta y la mejor forma de tomarla. Si tienes alguna duda que no aparece en esta lista de preguntas, no dudes en dejarla en los comentarios. Cada cierto tiempo, actualizaré esta lista de preguntas para añadir las que dejéis en la sección de comentarios.

¿Cuál es la mejor forma de tomar el mangostán?

Aunque podrías pensar que la mejor forma de tomar el mangostán es comer directamente la fruta, esto no es correcto. Realmente, la inmensa mayoría de las xantonas que tiene la fruta están en la cáscara.

Por eso, la mejor forma de tomarlo es elegir un producto que contenga, tanto la cáscara como la pulpa de la fruta. Actualmente, debido a su proceso de plantación y elaboración, la mejor forma de tomar el mangostino es tomando el jugo Xango.

¿Puedo obtener todos los beneficios si me como la fruta directamente?

La mayoría de los fitonutrientes que hacen que esta fruta sea tan especial se encuentran en la cáscara, también llamada pericarpio. Lamentablemente, la cáscara del mangostán es súper dura y no se puede tomar de forma directa. Por eso, la respuesta es no. No podrás obtener todos los beneficios medicinales de la fruta si la compras y la comes como comerías una naranja.

¿Por qué es Xango la mejor forma de tomar mangostán?

Como he respondido en las otras dos preguntas, para conseguir todas las propiedades del mangostán sería necesario que te comieras la cáscara, lo cual es imposible de forma natural.

Xango es el jugo de mangostán creado por Joe Morton, el empresario canadiense que te mencioné al principio. Fue el descubridor de la fruta en un viaje a Tailandia y patentó una fórmula de elaborar el jugo que respeta las propiedades de la fruta, a la vez que incluye tanto la cáscara como la pulpa.

Además, el jugo de Xango contiene una gran cantidad de mangostán en su interior. En otras palabras, no es como algunos otros productos que dicen incluir mangostán, pero que prácticamente solo lo incluyen en el nombre. Por ese motivo, el zumo Xango es la mejor forma de tomar mangostán.

¿Cómo puedo conseguir el zumo de Xango?

El zumo Xango se comercializa a través de la empresa estadounidense Zija International. Por eso, la forma más segura y económica de conseguir el jugo Xango es a través de una tienda online oficial de un distribuidor de Zija. Si quieres comprar el jugo, puedes adquirirlo con un 25 % de descuento en mi tienda online oficial de Zija. Así, tendrás todas las garantías que ofrece la empresa y podrás adquirirlo de la forma más económica posible.

¿Puedo darle Xango a mi perro o gato?

Sí. De hecho, muchos dueños y veterinarios se lo dan a sus mascotas y han visto excelentes resultados. Por ejemplo, tanto mis suegros como mi esposo y yo les damos Xango a nuestras perritas.

¿El mangostán es bueno también para las mascotas?

Sí. Muchas personas se lo dan a sus mascotas. Especialmente, conozco el caso de una perra con problemas renales que lo toma de forma regular para ayudarla a mejorar su condición. También, conozco a una perrita a quien le salió un bulto en el costado y que desapareció gracias al uso tópico y oral del zumo.

¿Cómo se toma el jugo de Xango?

El zumo de Xango se toma, normalmente, en chupitos de 20 mililitros con cada comida. Es decir, cada día deberás tomar unos 60 mililitros. Por eso, una botella a una persona promedio le puede durar aproximadamente 12 días.

¿El mangostán tiene las mismas propiedades, se plante donde se plante?

No. Igual que ocurre con la mayoría de las plantas, el mangostán también tiene una zona en la que las condiciones climáticas y la tierra hacen que tenga mejores propiedades. En el caso del mangostán, ese lugar es Tailandia. Por ese motivo, el mangostán de Xango se cultiva en Tailandia.

¿Quién puede tomar mangostán?

El mangostán lo puede tomar cualquier persona a partir del año de edad. No existe un límite de edad en el que deje de ser buena idea tomarlo.

¿Se puede usar el mangostán de forma tópica?

Sí. Puedes usar el mangostán colocando una gasa o servilleta empapada, directamente sobre la piel. En casa lo utilizamos siempre que sufrimos una quemadura o tenemos una herida. También resulta muy útil usarlo de forma tópica cuando tienes dermatitis, psoriasis o para el pie de atleta, entre otros.

 

No lo cambio por nada

En definitiva, aunque al principio era un poco escéptica con las propiedades del zumo de mangostán, tomarlo y ver los resultados que tuve en mi propio organismo, me quitó todas las dudas. Por eso, desde entonces animo a otras personas a tomar esta fruta en forma del zumo Xango.

Mi experiencia tomando mangostán ha sido una maravilla y no es, ni de lejos, de las más impresionantes. Te invito a probarlo y, como ya te he dicho, si tienes alguna duda o pregunta que hacer, o si quieres contar tu experiencia, no dudes en utilizar los comentarios. Del mismo modo, si conoces a alguien a quien le pueda servir esta información, siéntete libre de compartirla.