Por qué deberías dejar de preocuparte en exceso

Hoy me gustaría hablar contigo acerca de las preocupaciones. De por qué deberías dejar de preocuparte en exceso por esas cosas que todavía no han ocurrido. Por qué deberías dejar de montarte películas en la cabeza con lo que podría pasar. Y de por qué yo también debería hacerlo.

Sí. Este artículo no me sirve únicamente para explicarte a ti los beneficios de relajarte un poco y dejar que la vida fluya. También me sirve a mí para recordarme por qué debo dejar a un lado lo que he bautizado como “Síndrome de Spielberg”.

Quizás te estés haciendo algunas de estas preguntas ahora mismo: ¿A qué te refieres con preocuparse en exceso? ¿Acaso es malo ser una persona que se siente inquieta en determinados momentos estresantes de la vida? ¿No debemos preocuparnos si un ser querido se enferma? ¿Hay que pasar de todo como si nada nos importase? ¡Para! ¡Para! ¡Vamos por partes! Empecemos por el principio.

¿Cuándo te estás preocupando en exceso?

Puedes decir que te estás preocupando de forma natural cuando una situación es realmente grave y ya está ocurriendo. Por ejemplo, si un ser querido se enferma, sería normal que esta situación te inquiete y te haga perder el sueño. Por eso, no me refiero a esas situaciones cuando te hablo de preocuparte en exceso, así que dejemos estos momentos frustrantes a un lado durante el artículo.

Te preocupas en exceso cuando te montas películas por eventos que no han ocurrido. Cuando te imaginas lo que podría ocurrir. Cuando piensas en soluciones a problemas que no existen. Cuando pierdes el sueño por la noche por cosas que jamás pasarán. Cuando te duele la barriga por pensar en esas películas que te has montado. En definitiva: te preocupas en exceso en aquellas las situaciones en las que, después de un tiempo, te das cuenta de que te preocupaste “por nada”.

Para identificar cuáles son esos momentos, sin tener que dejar que el tiempo te lo demuestre, hay algunas preguntas que te puedes hacer:

  • ¿El problema por el que me estoy angustiando tiene solución y está en mis manos? Si la respuesta es “NO”, lo más seguro es que te estés preocupando en exceso. Si la respuesta es “SI” puedes pasar a la siguiente pregunta:
  • ¿El problema que estoy pensando es del presente, o es de un futuro imaginario que yo he creado?

A esta última pregunta hay dos respuestas posibles. Si se trata de un problema del presente, que tiene solución y esa solución está en tus manos ¿para qué te preocupas? ¡Soluciónalo!

Si se trata de un problema que tu “Síndrome de Spielberg” ha creado, ¿para qué te preocupas? ¡Ocupa tu mente en cosas más productivas y positivas que esa!

Si eres como yo, un preocupón patológico, es posible que te sea un poco difícil al principio dejar de preocuparte por esas películas mentales. Pero no puedes dejar que esa dificultad te frene para ejercer el control de tus pensamientos.

Recuerda que tus pensamientos son tuyos. Tú los creas. Tú los puedes cambiar. Si existe algo en este mundo que está totalmente bajo tu control, son tus propios pensamientos.

¿Es preocupación o responsabilidad?

Hay personas que confunden estar preocupado por un asunto con la responsabilidad. Los años me han enseñado que no tiene nada que ver la preocupación con la responsabilidad.

La persona responsable es la que hace lo que tiene que hacer, en el momento en que debe hacerlo.

La persona que se preocupa en exceso es la que se monta películas o la que no hizo lo que tenía que hacer, en el momento en que debía hacerlo.

¿Por qué deberías dejar de preocuparte en exceso?

Las preocupaciones innecesarias no solamente quitan los pensamientos positivos de tu mente. Además, te hacen gastar una cantidad increíble de energía en alimentar esos pensamientos innecesarios y negativos. Pero no solo eso. Aquí te dejo algunas de las consecuencias que tienen estos pensamientos autodestructivos:

  • Insomnio. Cuando éramos niños no teníamos insomnio. ¿Te acuerdas? Era un tiempo maravilloso, en el que no entendíamos el significado de esa palabra, porque no habíamos vivido nunca una noche en vela. Las preocupaciones de los sucesos futuros que nos imaginamos, nos quitan el sueño. Aunque parezca una tontería, el insomnio te hace ser una persona malhumorada y totalmente improductiva. ¿Cómo vas a ser feliz y productivo si te pasaste la noche sufriendo?
  • Desgaste. Como dije antes, preocuparse en exceso hace que nos cansemos. Nos quita energía que podríamos ocupar en cosas mejores. Pero es que además, nos desgasta emocionalmente. Cuando estás preocupado, estás triste. No tienes ganas de hacer nada. Y esto me lleva al siguiente punto.
  • Poca productividad. Era lógico. Si unes el insomnio y el desgaste, te encuentras con una improductividad total. No solamente eres improductivo por el mal humor y el estrés que te provocas. Además, al estar ocupado pensando en todas esas tonterías, te bloqueas y no puedes hacer nada más mientras tanto.
  • Estrés. Uno de los males de nuestros tiempos. El estrés es una de esas cosas que encuentras allá donde mires, y ¿sabes por qué? Porque la mayoría de las personas se encuentran preocupadas por eventos que no han ocurrido, y probablemente jamás ocurrirán.
  • Te quita la vida. Cuando estás preocupado y te ocurre todo lo que he dicho: estrés, insomnio, desgaste, etc. Estás restando tiempo de tu vida. Aunque hoy parezca una tontería, las preocupaciones en el futuro se sienten en la salud.

Además, aunque no restases tiempo a tu vida, tampoco se lo añades. El hombre más grande de todos los tiempos dijo “¿Quién de ustedes, por medio de inquietarse, puede añadir un codo a la duración de su vida?”. Así que, si no vamos a vivir más por preocuparnos, ¿para qué perdemos el tiempo que tengamos?

Por último me gustaría mostrarte el que creo que es el mayor motivo por el que deberías dejar de preocuparte en exceso. Puede que te parezca muy obvio, pero si lo miras fríamente, de tonto que es, es uno de los más importantes.

  • Las cosas por las que te preocupas, raramente ocurren. Piensa en la siguiente situación y en cuántas veces te ha pasado: Te pasas días sufriendo, con dolor de barriga, sin ganas de comer, con insomnio, pensando en tu película. Creando el guión de conversaciones dentro de tu película. Estás imaginándote lo que pasará en un momento futuro. Cada vez que te viene a la cabeza, te pones de los nervios. Finalmente, pasa el tiempo y todo queda en agua de borrajas. Jamás pudiste llevar tu película a la realidad, porque todo salió bien y no fue necesario.

¿Merece la pena realmente todo el sufrimiento que te provocaste, para que luego no ocurra NADA? Y aunque hubiese ocurrido tal cual lo pensaste ¿merece la pena pasarte los días previos sufriendo así?

 ¿Cómo dejar de preocuparte más de lo necesario?

Lamento decirte que todavía no tengo la receta infalible para dejar de preocuparte innecesariamente. Si la tuviese, ya la habría utilizado para mí. Pero comencemos hoy y hagámoslo juntos. Vas a ver algunos consejos que, a partir de hoy, tanto tú como yo vamos a utilizar para dejar de preocuparnos tanto por todo. Puede que juntos encontremos esa receta infalible ¿qué te parece?

  • Bloquea el pensamiento negativo. Es normal que nos vengan a la mente pensamientos que no son positivos. Pero, cuando esto ocurra, tenemos dos opciones: darle rienda suelta al pensamiento, o bloquearlo. Si piensas inmediatamente en otra cosa que sea positiva, el pensamiento sabrá que no es bien recibido y se irá por donde vino. Volverá. Pero vuelve a hacer lo mismo, y así hasta que no regrese más.
  • Haz lo que debes hacer, cuando debes hacerlo. Si tus preocupaciones muchas veces se basan en que deberías haber hecho algo y no lo hiciste en su momento, rectifica ese comportamiento. Para evitar preocuparte en el futuro, cuando un plazo se vaya a cumplir, o cuando algo no tenga solución: haz lo que debes hacer cada día, y no esperes a que algo sea urgente o no tenga remedio para ocuparte de ello.
  • Asume que no tendrás el control de todo. A veces nos preocupamos porque no tenemos el control de una situación, y no sabemos qué ocurrirá, pero necesitamos controlarlo. Al no poder, nos frustramos. Si es tu caso, simplemente asume que no puedes tener el control de todo. Eres una persona con grandes posibilidades, pero no podrás tener el control de todo lo que ocurre a tu alrededor. Asúmelo.
  • Vive en el presente. Suena bonito ¿verdad? También suena muy fácil ¿a que sí? Para hacerlo, acuérdate de cuando eras un niño (o una niña, en mi caso) y únicamente te preocupaba lo que ibas a hacer en cada instante.

Todavía no tenemos la receta infalible, pero estoy segura de que si tú y yo seguimos estos cuatro consejos, muy pronto podremos decir que ya no formamos parte del “Club de los Preocupones Patológicos”. Estaremos desintoxicados de toda esa basura y podremos vivir la vida como realmente deberíamos hacerlo.

Para muestra un botón, o un vídeo

Para terminar me gustaría mostrarte un vídeo. En este vídeo vas a ver un ejemplo de por qué preocuparse antes de tiempo no sirve para nada. En él te cuento qué fue lo que me ocurrió en las Cataratas del Niágara, y por qué aprendí que después del miedo, ocurren cosas maravillosas.

Realmente espero que este artículo te haya hecho ver las preocupaciones desde otro punto de vista. Que comiences, igual que yo, a seguir los cuatro consejos para dejar de preocuparte en exceso. Espero que juntos podamos encontrar esa receta.

Para ello, necesito que me dejes en los comentarios tus avances. Así todos podremos ayudarnos a superar las preocupaciones y vivir una vida más plena y feliz. Si te gustó el artículo no dudes en compartirlo para ayudar a otros a mejorar su vida. ¡Hasta la próxima!

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