Hoy quiero invitarte a reflexionar sobre algo que, aunque no sea del todo popular, merece un pensamiento profundo: ¿es realmente necesario regalar en fechas marcadas por el calendario?
Sé que este artículo puede generar opiniones diversas, pero estoy segura de que en algún punto quizás te encuentres de acuerdo conmigo.
No estoy en contra de los regalos, pero…
Antes de empezar, quiero aclarar algo importante: no estoy diciendo que regalar esté mal. A mí me encanta recibir regalos y también darlos.
Ver la cara de sorpresa y felicidad de alguien que aprecia un detalle, es una de las sensaciones más bonitas que podemos experimentar.
Sin embargo, creo que los regalos tienen un significado mucho más profundo cuando nacen del corazón y no de una fecha en el calendario.
Un regalo es una expresión de cariño, algo que hacemos porque realmente queremos y nos sale del corazón.
Por eso, quiero invitarte a reflexionar en qué sentido tiene regalar en fechas señaladas solo «porque toca».
¿Son realmente regalos cuando la fecha nos obliga?
Para quienes celebran la Navidad, esta época se asocia con la paz, el amor y la generosidad.
Pero, siendo sinceros, ¿por qué limitar estas actitudes a unas pocas semanas al año? Además, en muchas ocasiones, los regalos terminan convirtiéndose en el centro de la celebración.
No me malinterpretes: regalar está bien, pero regalar por obligación o compromiso desvirtúa su esencia.
Es como si el amor que sentimos por alguien tuviera que medirse en función del tamaño o el precio de un paquete.
Y lo peor es que a veces, si no regalas, puedes ser juzgado como alguien que «no se acuerda» o «no quiere lo suficiente».
El problema de regalar por obligación
Cuando hacemos regalos porque «toca», muchas veces perdemos de vista el verdadero propósito de dar. Se convierte en una tarea más, en algo que debemos tachar de nuestra lista.
Y, en muchos casos, terminamos comprando algo de última hora, sin pensar demasiado, solo para cumplir con la expectativa.
¿Dónde está la espontaneidad? ¿Dónde quedó la emoción de sorprender a alguien con un detalle inesperado?
Por otro lado, regalar en fechas señaladas también puede suponer un peso económico enorme.
Hay personas que se endeudan solo para cumplir con las expectativas de regalos en Navidad o Reyes.
¿Tiene sentido pasarse meses pagando un regalo que, en muchos casos, ni siquiera será valorado como debería?
¿Y la sorpresa?
Otra cuestión importante es que, en fechas señaladas, los regalos pierden parte de su magia.
Todos los esperan, todos saben que van a recibir algo. Incluso, en muchas ocasiones, los regalos son «autodirigidos»: «quiero que me regales esto».
Imagina, en cambio, hacer un regalo en un día cualquiera.
Sin avisar, sin que esa persona lo espere. Esa es una verdadera sorpresa, un gesto que dice: «me acordé de ti, te quiero y quise hacerte este detalle».
Los niños y la creencia del merecimiento
Cuando hablamos de regalos en fechas señaladas, no podemos ignorar el impacto que esto tiene en los niños.
Desde pequeños, se les enseña que recibir regalos en Navidad, por ejemplo, es algo que «les toca».
Y no basta con cualquier cosa; tiene que ser lo que ellos quieren, lo que han pedido.
Este sentido de «merecimiento» puede llevar a una falta de gratitud y a que los niños no valoren el esfuerzo que implica conseguir esos regalos.
Al final, muchas veces los padres son quienes hacen grandes sacrificios, mientras que el mérito por los regalos se lo llevan los «Reyes Magos» o «Papá Noel».
Entonces, ¿cuándo regalar?
En mi opinión, el mejor momento para regalar es cuando realmente lo sientas.
Cuando veas algo que sabes que le hará ilusión a esa persona especial. Cuando quieras darle una sorpresa de verdad.
Los regalos espontáneos, aquellos que nacen de ti sin que haya una fecha que te lo marque, son los que más valor tienen.
No importa si es marzo, septiembre o diciembre. Lo importante es que el regalo sea sincero y no fruto de una obligación o compromiso.
Reflexionemos juntos
No digo que debamos desterrar los regalos en fechas señaladas si es algo que realmente disfrutas hacer.
Pero sí creo que vale la pena reflexionar sobre el porqué de dar un regalo. ¿Es para cumplir con una expectativa? ¿O es porque realmente quieres sorprender y alegrar a alguien?
Me encantaría saber tu opinión. ¿Qué piensas de regalar en fechas marcadas? ¿Prefieres los regalos espontáneos?
Déjame tu comentario, y si este post te hizo pensar, compártelo con alguien más. 😊

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