TDAH ES UNA ENFERMEDAD FICTICIA, PERO YA TIENE SUSTITUTO: EL TCL

TDAH (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad) ya tiene otro trastorno que lo sustituya, después de que el propio psiquiatra que lo “descubrió” haya admitido que no existe como enfermedad | Que no pare la medicación a los niños

TDAH: Trastorno de déficit de atención e hiperactividad

Según el Gobierno de Estados Unidos, al que como todos sabemos, le gusta hacer estadísticas de todo, 1 de cada 5 niños tiene un trastorno de salud mental. ¡QUE HORROR DE ESTADÍSTICA! Probablemente conozcas o hayas conocido a alguien que tiene un hijo al que los psiquiatras han diagnosticado con una enfermedad llamada “TDAH“. Esta enfermedad mental de los niños, en los últimos años se ha puesto muy de moda gracias a la ayuda de psiquiatras, padres “desesperados” y empresas farmacéuticas.

El famoso “TDAH” fue descubierto por un psiquiatra llamado Leon Eisenberg. Este señor, siete meses antes de morir, admitió que la enfermdetectar_deficit_de_atencion_niñosedad que había “descubierto” era una “enfermedad ficticia”. PERO OJO: Enfermedad ficticia que llegó a estar registrada en el DSM (el libro de consulta de los psiquiatras) y por la que se estaba administrando una medicación especial a los niños que la padecían.

Cómo se CREA una enfermedad mental 

Allá por el año 1935, psiquiatras recibieron y trataron por primera vez a niños que en el colegio tenían una conducta inquieta y que no se concentraban en lo que se les pedía. Esto lo llamaron síndrome post-encefálico. A pesar de que estos terribles niños inquietos no se concentraban, los psiquiatras no consiguieron que se considerase una enfermedad, ya que la mayoría de esos niños nunca habían sufrido encefalitis.

Años mas tarde, en la década de los sesenta, Leon Eisenberg volvió a sacar el tema de la enfermedad de los niños intranquilos, pero esta vez le cambió el nombre. Ya no se trataba de una consecuencia de la encefalitis, sino que se llamaba “reacción hipercinética de la infancia“. En este caso si pudo empezar a probar diferentes psico-fármacos con los niños que parecían padecer esta “enfermedad”. En el año 1968 por fin se incluyó la patología en el Manual de Diagnóstico Estadístico (DSM), y desde entonces forma parte del manual, aunque ahora lo hace bajo el nombre de Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).

¿Cuál es la diferencia entre la enfermedad de Leon Eisenberg y la que se “descubrió” en los años 30?

La diferencia es que Eisenberg logró hacer pensar a la gente que la enfermedad tenía causas genéticas, es decir, que el niño nacía ya con la enfermedad. ¿Qué se consiguió haciendo creer a los padres que sus hijos “hiperactivos” tenían una enfermedad? Aquí es donde entran las farmacéuticas: los padres, al pensar que su hijo tiene una enfermedad y no es culpa de ellos que sean tan agitados, sino que nació así, tienen menos inconveniente en medicar a sus hijos con algo llamado METILFENIDATO.

Un dato sin importancia: En Alemania, en el año 1993 fueron vendidos 34 kg de esta “medicina”. A las alturas del año 2011 ya se vendían al año 1.760 kg de la droga.

El psiquiatra Leon Eisenberg admitió poco antes de morir de cáncer de próstata, que en lugar de medicar a los niños lo que se debía hacer era determinar las razones psicosociales que puedan producir esos “problemas de conducta”, pero que sin embargo “prescribir una pastilla contra el TDAH es mucho más rápido”.

¿Qué efectos adversos puede producir tomar el METILFENIDATO? 

Veamos la “pequeña” lista de efectos secundarios que puede producir tomar este “medicamento”. Obviamente, si hablamos de efectos secundarios no vamos a hablar del efecto evidente, que es alterar el cerebro del niño para que se comporte de una forma “normal” o “adecuada”. Toda la información que va a aparecer aquí a continuación ha sido recavada de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos:

  • Nerviosismo
  • Dificultad para conciliar el sueño o para mantenerse dormido
  • Mareos
  • NáuseasFocusyn
  • Vómitos
  • Pérdida de apetito
  • Dolor de estómago
  • Diarrea
  • Acidez
  • Boca seca
  • Dolor de cabeza
  • Tensión muscular
  • Somnolencia
  • Movimiento incontrolable de una parte del cuerpo (muy lógico todo)
  • Agitación
  • Hormigueo, ardor o adormecimiento de manos o pies
  • Menos deseo sexual (aunque siendo niños, qué más da)

Y tú, siendo el padre de un niño con este trastorno, quizás pienses: bah… Un poco de náusea y unos vómitos no son nada si lo comparamos con la tranquilidad de un niño dócil. Bueno, vamos a ver el resto de los posibles efectos de este medicamento maravilloso:

  • Ritmo cardíaco rápido, irregular o lento
  • Dolor de pecho
  • Dificultad para respirar
  • Cansancio excesivo
  • Dificultad para hablar, o habla lenta
  • Desmayos
  • Debilidad u hormigueo de un brazo o una pierna
  • Convulsiones
  • Cambios en la visión / visión borrosa
  • Creer cosas que no son ciertas
  • Sensación inusual de desconfianza de las demás personas
  • Alucinaciones (ver cosas o escuchar voces que no existen) –> Perdemos un niño hiperactivo, ganamos un niño esquizofrénico.
  • Tics motores o tics verbales
  • Depresión
  • Ánimo anormalmente emocionado
  • Cambios de humor
  • Erecciones frecuentes, dolorosas
  • Erección que dura más de 4 horas
  • Adormecimiento, dolor o sensibilidad a la temperatura de los dedos o dedos de los pies
  • Cambio en el color de la piel de pálido a azul o rojo en los dedos de las manos o pies
  • Heridas sin explicación en los dedos de manos y pies
  • Fiebre
  • Urticaria
  • Sarpullido
  • Ampollas o descamación de la piel
  • Picazón
  • Inflamación de los ojos, el rostro, los labios, la boca, la lengua o la garganta
  • Ronquera
  • Dificultad para respirar o tragar

Además de todo esto, y por si te parecía poco, la Biblioteca añade lo siguiente:

“El metilfenidato puede ocasionar la muerte repentina en niños y adolescentes, especialmente si tienen defectos cardíacos o problemas cardíacos graves. También puede ocasionar la muerte repentina, ataque cardíaco o apoplejía en adultos.

El metilfenidato puede retrasar el crecimiento y aumento de peso de un niño.”

Sinceramente, al respecto del medicamento que se ha venido utilizando y administrando A NIÑOS los últimos años, no tengo nada más que añadir. Como dijo el psiquiatra que inventó esta enfermedad: “PRESCRIBIR UNA PASTILLA CONTRA EL TDAH ES MUCHO MÁS RÁPIDO QUE BUSCAR LAS RAZONES PSICO-SOCIALES QUE LLEVAN AL NIÑO A TENER ESTA CONDUCTA”.  La ética de este señor (que en paz descanse, si es que puede) dejaba mucho que desear ahqdefaultl parecer.

Este señor admite que no existe el TDAH y le salen sustitutos 

El mundo de la psiquiatría es un mundo fascinante. Al no poder comprobarse la mayoría de enfermedades de forma empírica (con pruebas médicas o científicas) nos encontramos ante una sección de la medicina en la que se administran fármacos a personas por unos síntomas que pueden ser de una enfermedad, O NO. Pero si te sientes mal porque tu trastorno no se encuentra registrado, tranquilo. Si tienes determinados síntomas, coinciden con los de otras personas, y no existe una enfermedad mental que te incluya, en unos años la habrá. Además de un medicamento que la “cure” (o mejor aun, que la vuelva crónica para que no puedas dejar de tomarlo en la vida).

Ahora que la gente ya está mirando “feo” a los psiquiatras que siguen hablando del TDAH, se han sacado de la manga una nueva enfermedad para niños. Ahora nos encontramos con que hay niños que sufren de “trastorno bipolar” o “enfermedad maníaco-depresiva“.

Hasta los años noventa, no había niños con trastornos bipolares. Actualmente es uno de las enfermedades infantiles más diagnosticadas. En los últimos diez años, las visitas al médico de padres con niños que pueden sufrir este trastorno, se ha multiplicado por 40, siendo muchos de estos “niños enfermos” menores de 3 años.

Y me van a permitir que haga un alto en el camino y envíe el siguiente mensaje a los padres de niños de 2 años que “sufren trastornos bipolares”:

PADRES, LOS NIÑOS DE 2 Y 3 AÑOS TIENEN RABIETAS. LLORAN. RÍEN. JUEGAN. LUEGO SE ABURREN. SE DUERMEN. LUEGO SALTAN. LLORAN OTRA VEZ. SE VUELVEN A REÍR. CORREN (si es que ya saben hacerlo)…

EN DEFINITIVA: NO SON BIPOLARES. ¡¡SON NIÑOS!!

Quizás los que tengan un problema en el caso este no sean precisamente los niños… Quizás quienes tienen que ir al psiquiatra son los padres que ven un trastorno bipolar en un niño que todavía no sabe ni vocalizar una frase completa.

De verdad. Ahora habrá muchos padres echándose las manos a la cabeza con todo esto. Pero señores, ¿qué va a ser lo próximo? ¿Llevar a tu hijo de dos meses al psiquiatra para ver si es esquizofrénico porque llora sin motivo aparente?

Terapias naturales complementarias para la bipolaridadDos datos más “sin importancia”

El señor responsable de la existencia del “trastorno bipolar en niños”, en Estados Unidos, es el psiquiatra Joseph Biederman, que lleva muchos años haciendo conferencias sobre el tema, y que entre los años 2000 y 2007, recibió 1,6 millones de dólares procedentes de las farmacéuticas que fabricaron los medicamentos para curar este trastorno.

Además, un estudio que realizó la psicóloga estadounidense Lisa Cosgrove, reveló que, de los 170 miembros del grupo que trabaja en el DSM, es decir, las personas que hacen el manual de psiquiatría de referencia mundial, 95 (el 56%) tenía una o más relaciones financieras con empresas de la Industria Farmacéutica.

¿Casualidad?

¿Existe o no existe el TDAH? 

No lo sé. No soy psiquiatra. Sí que lo era la persona que se lo inventó, y que movido por Dios sabe qué, decidió confesar antes de morir que era exactamente eso: una simple invención. Lo cierto es que no me creo que exista una enfermedad mental que afecta a un porcentaje tan alto de los niños (10%). Tampoco me creo que un medicamento que se sacaron de la manga y que puede causar la muerte repentina en niños, sea la solución a la “hiperactividad” de algunos niños. Simplemente creo que los niños son niños. Que existen niños que son más inquietos, y otros que son más lentos y tranquilos (de los que hablaremos ahora, porque sí: no quedarán inmunes a los trastornos mentales)

OJO: el TDAH se diagnostica a niños que en el colegio no son “obedientes” y que no se comportan “como debe ser”. Creo que el problema no está en la conducta de los niños, sino en la comodidad de mantener un sistema educativo que no es válido ya, ni para los tiempos en que estamos, ni para los niños, ni para casi nadie. Posiblemente solo sea válido para aquellos profesores o maestros acomodados, que buscan tener que trabajar lo menos posible y que todos los niños estén sentaditos en sus sillas, calladitos y rellenando fichitas. Pero de los problemas del sistema educativo ya hablaremos en otro momento, porque tiene tela que cortar para rato.

Ahora el problema es que los niños son muy lentos

Hace unos años, en el DSM decidieron incluir las rabietas de los niños como una enfermedad. Con esto, el Centro de Control de Enfermedades elaboró un informe en el cual se obtuvo una estadística espantosa: 1 de cada 5 niños padece un trastorno de salud mental. Como si fuera poco esto y todo lo que hemos hablado en este artículo, ahora se han sacado de la manga otra nueva enfermedad mental para los niños. En este caso se llama TCL.

Si sumamos los niños que han sido diagnosticados del TDAH, los del trastorno de conducta, los de las rabietas, los del trastorno de estado de ánimo, los bipolares, los maníaco-depresivos, los que tienen trastornos de espectro autista y los del síndrome de Tourette, además de los que sufren la nueva enfermedad llamada Tiempo Cognitivo Lento...

¿Cuántos niños sanos mentales quedan?

¿Qué síntomas sufren los niños con TCL? 

Como dijimos antes, ahora el problema no es que los niños sean hiperactivos, sino todo lo contrario. Los síntomas de los niños que “sufren” el TCL es que son: pasivos, olvidadizos, soñadores, tímidos e hipoactivos. Y volviendo al tema del maldito sistema educativo, esto se ve reflejado en que sus resultados académicos se ven afectados por su situación, y se considera que procesan la información más lentamente.

Ahora el problema ante el que se encuentran los psicólogos y psiquiatras es el de meter esta nueva “enfermedad” en el DSM, para poder medicar a los niños con fármacos. Y debido a que muchos niños tienen “déficit de atención” pero no son hiperactivos, es posible que entre un 30% y un 50% de los niños que fueron diagnosticados con el TDAH sean ahora diagnosticados con el TCL. A esto se tendrán que sumar a todos los niños que no hayan sido diagnosticados de TDAH pero que “encajen” en los síntomas.

Pues como todos somos o hemos sido enfermos mentales, me veo en la obligación de expresar mi opinión acerca del tema: la humanidad se va a la mierda con tanta tontería.

Sigamos medicando a nuestros niños

En Estados Unidos, alrededor de 6 millones de niños toman medicación para controlar su terrible problema: el TDAH.

A ver, a ver… 6 MILLONES de niños en Estados Unidos toman esa medicación de la que hablábamos antes para tratar una enfermedad supuestamente “genética” cuyo creador admitió que no existe. REPITO:

¡6 MILLONES DE NIÑOS SOLO EN EEUU TOMAN MEDICINAS PARA TRATAR UNA ENFERMEDAD INVENTADA!

De verdad, que apaguen el mundo y lo paren que yo me quiero bajar de aquí. Nos encontramos en un mundo en que los padres están tan ocupados trabajando y luego descansando que no tienen tiempo para cuidar de sus hijos, cuando llegan a tenerlos y no los consume antes la vida. En un mundo en que los niños ya no pueden salir a la calle porque es “peligroso” y en cambio se pasan las horas en casa jugando a las consolas o viendo la televisión. Un mundo en que la alimentación cada vez es peor porque “no hay tiempo para cocinar”… Un mundo en que los niños son medicados por una enfermedad ficticia, con un medicamento que llega a ser adictivo y que les altera el cerebro para que se comporten de una forma diferente, porque no son “normales”.

Ahora dicen que se estima que los niños que comiencen a tomar medicación para tratar el TCL van a ser alrededor de 2 millones solamente en Estados Unidostdah. Es decir, Estados Unidos va a tener más de 8 millones de niños “enfermos” medicados con una droga cuyo único “beneficio” por llamarlo de alguna manera, es que provoca un trastorno en los comportamientos.

Y para los que piensen que esto es demagogia, otro dato “sin importancia”:

Rusell Barkleyel, una de las personas que más se está esforzando y luchando porque el TCL sea reconocido como un trastorno médico, entre el año 2009 y 2012 recibió 118.000 dólares de la farmacéutica Eli Lilly. Que es una de las responsables  de los medicamentos extendidos para tratar el TDAH. Además, esta farmacéutica ya está dedicando horas y dólares a investigar si la misma medicina que se utiliza para los niños con TDAH puede utilizarse para niños con TCL.


 ¿De verdad es necesario que lleguemos a esto? ¿De verdad alguien “cuerdo” (si es que queda alguien) es capaz de creerse que 8 millones de niños en un solo país tienen enfermedades mentales, simplemente porque no se ajustan a lo que debería ser “normal”? ¿Qué es ser normal? Por favor, que alguien me lo explique porque la verdad es que estoy perpleja ante todos estos datos. De verdad que pierdo la esperanza en la humanidad cuando leo y tengo que escribir semejantes barbaridades. Lo dije antes: la humanidad se va a la mierda. Y no lo digo por los millones de niños “enfermos”. Lo digo por los millones de adultos que ven enfermedades donde quiera que miran y no ven lo que quieren o esperan ver. Quizás los verdaderos enfermos sean quienes están tratando de hacer creer al mundo que ocho millones de niños en un solo país tienen que tomar una medicina que les puede causar muerte repentina, porque son “más lentos” o “más rápidos” de lo “NORMAL”.

En definitiva, por no formar parte de la masa silenciosa, del rebaño de corderitos que hacen y piensan lo que les dicen que hagan y piensen.

¿Y tú qué opinas del TDAH, el TCL y todas las diferentes formas de hacernos creer que un niño está enfermo de la cabeza porque no se ajusta al sistema enfermo en que vivimos?


Algunas fuentes:

La Vanguardia: “El déficit de atención en niños es ficticio, confiesa su descubridor”

Metilfenidato, medicamento administrado a niños con TDAH y otras enfermedades. Efectos según la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos de América

La información recogida en este artículo ha sido recabada de las páginas anteriormente mencionadas y de otros artículos de algunas páginas más de Internet, incluyendo en parte mi opinión personal al ser este un blog personal. Por lo tanto, al no ser yo psiquiatra ni psicóloga, no asumo la responsabilidad de la información citada en caso de que no sea veraz. 


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