olores que te transportan al pasado

TU PASADO EN OLORES

Olores que te transportan al pasado | Llevo muchos años diciéndole a la gente que hay olores que me traen recuerdos de algún momento. Por ejemplo, recuerdo perfectamente el olor a madera de la casa de unos amigos de mis padres. También recuerdo el perfume al que olía el dormitorio de mi abuela, y otras muchas cosas. Aunque para quienes no lo hayan experimentado les parezca una locura, la realidad es que el olfato te puede transportar al pasado.

Seguro que no me puedes negar que alguna vez en tu vida un sabor o una canción te han recordado algún otro momento. Pues del mismo modo ocurre con los olores. Es más, en el caso de los olores se trata de algo mucho más potente que lo que ocurre con los sabores o la música. Hoy quiero profundizar un poquito para ver cuál es la conexión que existe entre el olfato y la memoria; porque, según algunos científicos, los recuerdos que nos evocan los olores, tienen mucha más fuerza y carga emocional que los recuerdos que conseguimos evocar con otros sentidos (como el oído o la vista). Por lo tanto, vamos a adentrarnos en las narices a ver qué encontramos. ¿Te parece si comenzamos ya?

¿Cómo se conectan el olfato y la memoria?

Para entender por qué nos transportan al pasado los olores, hay que entender (hasta cierto punto) cómo funciona el olfato. No te preocupes, que no te voy a dar la clase de anatomía ahora. El tema es el siguiente: el bulbo olfativo es una parte de nuestro sistema nervioso central. Es el que se encarga de traducir los olores que nos entran por la nariz, en información válida para el cerebro. Es como un traductor. Traduce la información que entra por la nariz, en el idioma que entiende nuestro cerebro. ¡Fácil! ¿Verdad?

Bien, pues este bulbo tiene unas células granulosas. Según un estudio que publicó la revista Nature, en la anatomía de los ratones, esas células se encargan de recibir la información de la nariz. Pero también participan en los procesos de la memoria. Son unas células dos en uno, y con las que se explica de forma muy sencilla por qué cuando olemos algo, es tan potente el recuerdo.

Además, esas células que te digo, se encargan de darle un significado al olor que nos llega. Así, por ejemplo, podemos saber cuándo huele a gas para saber que corremos peligro, cuándo huele mal una comida en mal estado, etc. Cuando le dan un significado a un olor, es basado en experiencias que hemos vivido.

Claro, la primera vez que olemos el gas en una casa, no nos damos cuenta del peligro que podemos correr. Pero cuando ya sabemos que es olor del gas, automáticamente sabemos que podemos estar en peligro. Lo mismo ocurre con los demás olores. Nuestro cerebro los gestiona de forma que los va almacenando en nuestro subconsciente. Y cada vez que se vuelve a repetir el mismo olor, lo relacionamos con la experiencia pasada en que lo olimos.

El olfato no nos pregunta si queremos recordar

En casa de mi abuela, cuando yo tenía 1 o 2 años, siempre olía a un perfume que nunca supe ni he sabido cuál era. Con el paso de los años, me he cruzado con gente por la calle que olía a ese perfume y automáticamente, sin siquiera pensar en que olían igual o parecido, han venido recuerdos de cuando era niña en casa de mi abuela.

Así funciona la conexión entre el sentido del olfato y nuestra memoria. No nos pregunta si queremos recordarlo. No nos pregunta si nos acordamos de cómo olía. Simplemente olemos algo y nos lleva a ese momento del pasado, incluyendo las emociones o sentimientos que nos evocan esos recuerdos.

Los olores y las emociones

Cuando recordamos algo debido a un olor, estos recuerdos suelen tener una amplia carga emocional. Mucha más que la que podríamos tener de cualquier otro estímulo. -Cuando te hablo de carga emocional, me estoy refiriendo a una gran cantidad de emociones, no a que estas tengan que ser desagradables.-

Muchos estudios han hablado de que, la mayoría de los recuerdos evocados por los olores, vienen de los diez primeros años de nuestra vida. Es más, por muchos años que pasen, los recuerdos que vienen acompañando a los olores pueden ser realmente vívidos. Por lo que puedes tener 80 años, y que un olor te haga recordar a la perfección un momento vivido cuando tenías 6.

¿Cómo son los recuerdos que vienen a nosotros cuando olemos y saboreamos?

Tanto el olfato como el gusto nos pueden traer recuerdos de hace mucho tiempo. Las características que tienen los recuerdos que vienen a nosotros por un olor o un sabor son las siguientes:

No tiene que ser frecuente
El olor que nos evoca el recuerdo no tiene que haber tenido lugar en varios momentos. Basta con que nuestro cerebro haya registrado una sola vez ese olor o sabor. Suficiente para que pueda transportarnos a ese momento cuando volvemos a experimentarlo.
Duran para siempre
Los recuerdos almacenados por los olores o sabores pueden quedar en nuestra memoria para siempre. Son de muy larga duración. Puedes oler con 3 años una sandía podrida, y jamás olvidar ese olor tan característico y asqueroso a la vez.
Tienen efecto retardado

Es posible que comas algo en mal estado y no lo sepas en el momento. Al paso de las horas, te comienzas a sentir mal. Tu cerebro lo relacionará. Podrás pasar un tiempo o incluso toda tu vida sin soportar el olor de esa comida.

Mi caso personal: una vez me puse mala por comer unas salchichas en mal estado. Pasaron años hasta que pude volver a acercarme a un lugar en el que siquiera las estuvieran cocinando. El propio olor me hacía recordar los vómitos que me provocó, y volvía a sentir las náuseas sólo con olerlas.

Con qué asociamos los olores

Los recuerdos o significados que cada persona le da a un olor en particular, pueden diferir de una persona a la otra. Es más, esta percepción puede cambiar con el paso del tiempo. Por ejemplo, ahora hay un perfume que te encanta y no puedes parar de ponértelo. ¿Es posible que un día asocies una mala compañía o una mala época a ese perfume? Sí. ¿Es posible que el perfume que tanto te gusta, debido a esa asociación, se convierta en un olor apestoso para ti? Sí.

Tanto la experiencia personal como la sociedad, nos condicionan mentalmente para aceptar que un olor es bueno o malo. Por lo tanto, cabe esperar que en la gran mayoría de casos -si no en todos-, los olores vengan con un sentimiento de agrado o desagrado incluido.

¿Te ha pasado?

¿Te ha pasado alguna vez lo que hemos dicho? ¿Un olor te ha transportado a una época pasada, quizás de tu infancia? ¿Qué olor fue el que te llevó allí? ¿Te ha ocurrido alguna vez el caso del perfume o de cualquier otro olor: que antes te encantaba y ahora te repugna?

Te invito a que dejes en los comentarios tus experiencias al respecto, y si quieres contarnos en profundidad, estaré encantada de leer y responder a los comentarios. ¡Recuerda compartir el post si te resultó interesante!

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