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7 ACCIONES QUE AUMENTARÁN TU INTELIGENCIA EMOCIONAL

INTELIGENCIA EMOCIONAL | Si te paras a mirar un poco, te das cuenta de cuál es una de las mayores flaquezas del mundo en el que vivimos. No sé si se trata de un problema de esta época que nos ha tocado vivir, o si es la humanidad en general. Lo cierto es que se echa en falta, y mucho, más inteligencia emocional. Muchas personas ni siquiera saben que hay algo llamado inteligencia emocional, y que es necesaria para nuestras vidas.

La mayoría del mundo se pasa la vida reaccionando a sus emociones, controladas al 100% por ellas. Crear un equilibrio y ser quienes controlan a las emociones es fundamental para tener una vida sana, mental y emocionalmente. Vivimos en una época en la que si algo se ha vuelto importante es tener una buena salud mental y emocional. Una de las mayores discapacidades que hay hoy en día es la depresión. ¿Qué sería de las depresiones si las personas tuviesen inteligencia emocional? Probablemente hablaríamos de ella hoy, en el mismo aspecto que hablamos de la rubeola o la tuberculosis: como una enfermedad prácticamente inexistente hoy.

ALCANZAR UN EQUILIBRIO NO ES FÁCIL, PERO MERECE LA PENA

Cuando te hablo de inteligencia emocional me estoy refiriendo a tener un equilibrio y un control de nuestros pensamientos y nuestras emociones. Esto nos ayuda a que las emociones no tomen el control de nuestra vida. Y es mucho más importante de lo que puede parecer a simple vista.

Sin embargo, aunque consigamos tener un equilibrio, es algo que no es fácil mantener. Por ese motivo es importante que sigas los siguientes consejos que te voy a dar a continuación. Siguiendo estos consejos, en los momentos en que necesites tener esa inteligencia emocional, lograrás tenerla.

Llevando a cabo las 7 acciones, será mucho más fácil que en un momento dado, tu equilibrio se vuelva permanente. Así que toma nota, y vamos ya al tema: cuáles son las acciones para aumentar nuestra inteligencia emocional:

RESPIRA

¡Por el amor de Dios, las personas respiramos de forma natural. Está claro que si no lo hacemos, nos morimos!

Pero no se trata de la respiración habitual. Se trata de pararnos de las tareas diarias. Sentarnos en un lugar donde estemos cómodos. Cerrar los ojos y respirar profundamente, tomando en cuenta cada paso de nuestra respiración. Pensando en cómo entra y sale el aire. Coger aire, y soltarlo despacio cada vez.

Este tipo de momentos de serenidad los vivimos a veces sin darnos cuenta. En esos momentos respiramos de verdad, y nos permiten ver con otra perspectiva las situaciones que vivimos a diario. Aunque parezca un consejo tonto, respirar de la forma adecuada nos relaja, y puede hacer que un gran problema de desequilibrio desaparezca.

FLUYE

Esto de fluir suena raro ¿no? Cuando hablo de fluir o improvisar, no me refiero a que te dejes llevar el 100% del tiempo. Ojo. Que a veces confundimos fluir con ser marionetas sin auto control. Sin embargo, a veces es necesario dejar de tratar que todo ocurra en un orden absoluto. De vez en cuando es muy bueno dejar que las cosas vayan como tengan que ir, aunque solo sea por un rato.

Además, en ocasiones tratamos de controlar incluso aquello sobre lo que no tenemos ningún control. Esto no solamente hace que la inteligencia emocional desaparezca y deje paso a la desesperación. También hace que te estreses innecesariamente queriendo controlar elementos que no están en tus manos. Te vuelve una persona completamente ineficiente y frustrada.

CREA

Cada persona tiene algo. Ese algo que le hace conectar con quien es realmente. Todos tenemos algo que mientras lo hacemos, nos hace sentir nosotros mismos. Sin máscaras y sin falsas interpretaciones. Busca eso que te hace conectar contigo mismo, bailando, pintando, cantando, actuando, escribiendo…


LEE. SÍ. LEE

Lo digo dos veces porque quiero que se recalque bien en tu interior la idea. La única forma de que puedas interiorizar todo lo que necesitas para tener inteligencia emocional, es leer. Lee como un loco. Ponte a leer como un obsesivo. Hazlo como te de la gana, pero lee.

Cuando hablo de leer, no me refiero a que leas revistas ni folletos. Tampoco culebrones. Ni vampiradas. Ni sadomasoquismos encubiertos en forma de historia de amor. Lee libros que ayuden a aumentar tu inteligencia emocional. No a disminuirla.

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HAZ EJERCICIO

Mente sana. Cuerpo sano. Hay pocos momentos en los que tu cuerpo se sienta tan en sintonía con el mundo como cuando haces ejercicio. Es cierto que cuando no estás acostumbrado cuesta, duele, molesta, no dan ganas… Y lo menos que sientes es conexión con nada. Pero la sensación al acabar merece la pena.

Además, en esos momentos en los que estás haciendo algún tipo de ejercicio y no tienes que utilizar la mente, te encuentras con multitud de ideas y te hace tener el equilibrio que necesitas entre razón y emoción.

COMPARTE

Lo he dicho mil veces y no me canso de repetirlo. No hay nada mejor en el mundo que compartir. Jesucristo dijo que había más felicidad en dar, que en recibir, y cuánta razón tenía. Ser egoísta rompe completamente el equilibrio entre la razón y la emoción. Por lo tanto, no compartir y tener pensamientos y acciones egoístas, hace que se debilite nuestra inteligencia emocional.

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Una experiencia de compartir de forma desinteresada

Cuando tenía 15 años, todos los días cogía el autobús durante aproximadamente dos horas. Un día, cuando iba a entrar, delante de mi estaba una mujer llorando y pidiéndole por favor al chófer que la dejase pasar. Le faltaban 20 céntimos para pagar el billete para ir de regreso a su centro de desintoxicación, donde tenía que regresar sí o sí porque solo tenía permiso para estar fuera durante unas horas. El conductor no quería perdonarle los 20 céntimos y la mujer estaba desesperada buscando por los bolsillos y por todos lados ese dinero. Aunque era una tontería, yo vi la situación, saqué los 20 céntimos que le faltaban a la mujer y le pagué el resto del viaje que le faltaba.

La señora era unaex-lo-que-haya-sido que vivía en ese centro de desintoxicación y una vez a la semana le daban permiso para ir en autobús a ver a su hijo que vivía a una hora de allí.

No te imaginas la sensación de estar en paz con el mundo y conmigo misma que viví durante todo el camino. La mujer estaba tremendamente agradecida conmigo, y me contó que esa era su situación. Yo estaba feliz de haber ayudado a una persona que lo necesitaba, aunque quizás su apariencia no invitase a hacerlo y su trayectoria no fuese la mejor. Yo la ayudé porque me salió del corazón, y sentí una felicidad y una paz como nunca había sentido. Y eso que solo le di 20 céntimos…

AMA

Amar de corazón, aunque no conozcas a la persona que tienes delante, es la manera más potente de conseguir un equilibrio entre la razón y la emoción. Si siempre miras a la persona que tienes ante tus ojos pensando “te amo” (no se lo digas, pensará que estás chalado), esto se reflejará en tu mirada y la otra persona se dará cuenta. No hay nada que aporte más equilibrio que sentir unión con todas las cosas y las personas.

 

Conseguir tener inteligencia emocional lleva su tiempo. No pretendas que de un momento para otro te conviertas en la persona emocionalmente inteligente que quieres ser. Pero, dado que toma su tiempo, en algún momento debemos empezar. Y ese momento puede ser ahora mismo. 

Como hemos hablado de la lectura, me parece oportuno recomendarte el libro Inteligencia Emocional de Daniel Goleman. 

No te olvides de contarme en los comentarios qué te ha parecido el post, y compartirlo en tus redes sociales si lo ves oportuno. Muy pronto estaremos aumentando este tema, sobre cómo aumentar nuestra inteligencia emocional y mantenerla.

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